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martes, 15 de septiembre de 2009

Jorge Nieto presenta libro el 24 de septiembre

Presentación del libro

Cine en papel.

Cultura y crítica cinematográfica en España (1939-1962)

Jorge Nieto Ferrando


Jueves 24 de septiembre (20:00)

IVAC/La Filmoteca

Plaça de l'Ajuntament 17

València

Tlf. 963 539 330

Proyección de Le notti di Cabiria

(Las noches de Cabiria, Federico Fellini, 1957)

(20:30)

Cine en papel. Cultura y crítica cinematográfica en España (1939-1962) es una aproximación a la recepción crítica del cine. Para ello se han escogido nueve revistas representativas, agrupadas a grandes rasgos en un modelo híbrido y en otro especializado de prensa cinematográfica: Primer Plano, Cámara, Cine Experimental, Objetivo, Revista Internacional del Cine, Cinema Universitario, Otro Cine, Film Ideal y Documentos Cinematográficos. En estas publicaciones pueden percibirse distintas maneras de entender el hecho fílmico y cinematográfico, de cultivar o no el star system, de desear o no intervenir en la configuración de la cinematográfica autóctona, de juzgar las películas, de ejercer, en definitiva, la crítica y la reflexión sobre el cine. Cine en papel aborda una cuestión que, sorprendentemente, apenas ha merecido análisis en la historiografía española del cine, y a su vez se propone como un trabajo parcial, necesitado de nuevas aproximaciones, pues cada una de las revistas aquí comentadas merecería un estudio monográfico.

Jorge Nieto Ferrando es historiador y escritor. Ha publicado numerosos trabajos sobre historia del cine español. Es autor de Posibilismos, memorias y fraudes. El cine de Basilio Martín Patino (IVAC-La Filmoteca, 2006) y La memoria cinematográfica de la Guerra Civil española, 1939-1982 (Publicacions de la Universitat de València, 2008). Ha coordinado, junto a Juan Miguel Company, el volumen colectivo Por un cine de lo real. Cincuenta años después de las ‘Conversaciones de Salamanca’ (IVAC-La Filmoteca, 2006), premio al mejor trabajo colectivo de investigación de 2006 de la Asociación Española de Historiadores del Cine.

Le notti di Cabiria es una película importante para la crítica española de la segunda mitad de los años cincuenta. Con una mención especial de la Oficina Católica Internacional del Cine (OCIC) en el Festival de Cannes de 1957, supone el clímax del intento por parte de los críticos católicos de promocionar un cine que encaje en sus planteamientos sin caer en beaterías o burdas hagiografías. Formaba parte de lo que José María García Escudero —uno de los grandes baluartes de la pensamiento católico sobre el cine del momento, junto a José María Pérez Lozano— denominaba desde el primer Film Ideal “neoidealismo”, una suerte de evolución del neorrealismo humanista que atendía también a la “realidad espiritual”. Y con su película, Federico Fellini entraba a formar parte del particular canon católico, al que también pertenecerán ocasionalmente Roberto Rossellini, François Truffaut o Ingmar Bergman. Todo esto sucederá ante la sorpresa de los críticos de diferente filiación, que sólo en parte compartirán estas apreciaciones. Pocos años más tarde, la presentación en el festival de Cannes de 1960 de La dolce vita dará la razón a los últimos y desconcertará profundamente a los católicos: algunos todavía intentarán apropiarse del sentido de esta película mediante carambolas retóricas; otros, sin embargo, atenderán a los requerimientos de la jerarquía eclesiástica, la considerarán gravemente peligrosa y defenestrarán a Fellini de su privilegiada posición. Como señalaba José Francisco Aranda desde Ínsula (núm. 166, 09/1960), resultaba sorprendente el escándalo que La dolce vita estaba provocando, pues “es la obra de un moralista cristiano [...]. Fellini, antes mimado por los medios intelectuales católicos, en nada ha cambiado de posición. Si en esta última obra, más que en las anteriores, pone en evidencia lo dudoso de su ortodoxia católica, eso no es motivo de sorpresa más que para aquellos que, con glotonería ya tradicional, quisieron precipitadamente incluir al artista en sus filas”. La recepción crítica de Le notti di Cabiría —y de la primera filmografía de Fellini en general— en la prensa cinematográfica española del momento permite apreciar las distintos intereses y deudas éticas, morales e ideológicas que vagaban detrás del ejercicio de la crítica, y que en la mayoría de los casos condicionaron previamente cualquier juicio.

lunes, 19 de mayo de 2008

Bostezos saldrá en octubre




La noche comenzó fuerte desde el principio puesto que nada más llegar (me fui sola y sin saber si iba a encontrar gente conocida, por lo tanto bastante más abierta que en otras circunstancias al diálogo, la conversación y el intercambio de experiencias), me encontré con la redacción casi al completo del Mini Diario (el gratuito decano de Valencia). Ellos me presentaron a un compañero de la editorial Cocó, Eduardo Almiñana (Gracias Félix por el apunte) que edita libros de poesías y está perpetrando su primera novela. Gente interesante, pensé. El local era perfecto para el colegueo literario y comencé a lanzar mis dardos. A Eduardo le propuse que presentaran sus libros en el bar musical El Dorado que ha abierto mi amante (yo ya le he dicho que somos marido y mujer -nos casamos después de diez años como compañeros sentimentales el pasado 1 de dciembre - pero él insiste en que le llame amante que suena más hermoso). A un compañero de Magatzems, increíble el sitio, le pregunté si alquilaban el local para ensayos de teatro (ya os contaré este proyecto en otro momento) y me emplazó a quedar otro día. La noche va bien pensé.

Entonces comenzó la presentación de Bostezos. La idea resulta muy tentadora y si la realidad coincide con el proyecto seré ávida lectora. Me pareció una mezcla entre un Debats (revista de reflexiones y pensamiento del Instituto Alfonso El Magnánimo) y La Codorniz (revista que debería haber resucitado hace años). Ellos la presentaron como un medio a mitad camino entre una revista y un fanzine. Me gustó fantasear con la idea del redactor jefe advirtiendo a un sesudo profesor universitario que aligere el texto de sus artículos con algo de humor fino y menos referencias bibliográficas (ya les ha pasado). Desternillante. Hubo bastantes preguntas. Que cuáles iban a ser los criterios de selección de artículos, que dónde había que enviar los textos, que si iba a haber literatura,... Todas fueron contestadas con diligencia y humor. Había muy buen rollo. El local estaba lleno de buena gente que camina y piensa. No sé si hubo alguien que preguntó si pagaban a los articulistas. A mí me hubiera gustado preguntar, lo pensé luego -últimamente estoy falta de recursos - quién había detrás. Y es que soy desconfiada por naturaleza y me pareció un producto muy bien pergeñado, perfectamente estructurado, con un diseño especialmente bueno y profesional, como para salir de allí con la idea de que estábamos asistiendo a la presentación de un medio alternativo al mercado. Se financiará con publicidad, se distribuirá por toda España y costará 5 euros.

El power point que prepararon fue magnífico. Viéndolo y escuchando el discurso en off llegué a concebir una idea que seguro no gustará a los promotores (a lo mejor sí): "parece - pensé- el gratuito de las revistas académicas". A renglón seguido me mordí la lengua no fuera a decir una inconveniencia. Soy una tía prudente. De la actuación de Héctor Arnau, el último poeta de Russafa, qué decir que no se quede corto. Los pelos como escarpias, la conciencia agitada y las lágrimas imparables. Todo un descubrimiento para quien ha estado diez años alejada de la escena del café y la cerveza. Para entonces ya habían llegado Víktor y Juani con más compañeros poetas y la noche parecía dispuesta a completar la cuadratura del círculo... Sin haber cenado, con un litro de cerveza encima y con la promesa de acabar la noche en El Dorado (había empezado repartiendo flyers - a mí me gusta seguir llamándolas hojas volantes - por los restaurantes de la zona) nos fuimos del Magatzems antes de que Arnau pusiera punto y final a su explosión. Una pena. La única de la noche. Luego vinieron más cervezas, más palabras, más contactos y el recuerdo de una madrugada inolvidable.

(Las fotos son de Héctor Arnau y de El Dorado donde acabamos al noche... No tengo de la presentación)