jueves, 2 de octubre de 2008


Esta mañana:

Me he despertado al aire frío del otoño
el tiempo discurría por las vías de un tren que siempre parte vacío
ventanas sin cristal rompen mi nombre
y
anoche me sobró pan
Hey! viejo amigo ¿Cómo pasaste la noche?

La ciudad caníbal:
Esta ciudad es una sonrisa de ojos vacíos
Es una cicatriz de asfalto negro
Esta ciudad me acoge y me expulsa
Esta ciudad no es la mía
No es la ciudad de nadie
Es la ciudad de sí y para sí misma

Mi acordeón:
Lastimosamente. Son tantos cruces.
Afónico y triste
Hoy sólo le salen melodías marrones
¿Qué te ocurre, amigo?
Será el otoño. Será.

Mi supermercado:
La niña rubia. Ella sí sonríe con los ojos llenos.
Sí sonríe, pero no da. Sólo dan las viejas.
Amables. Maternales. Eclesiales.
Mi supermercado es como una iglesia
A veces, sólo un pasaje
un puente de colores musicales
¡Cuánta prisa!
Otra vez las mismas miradas caídas.
Atropelladas de vergüenza.
Y la niña rubia. Saltando. Sí sonríe.

La noche:
Hoy no ha habido cena.
A veces la de la coleta saca algo.
No sé si lo compra... o lo roba.
Hoy no ha habido cena.
Tendré que comprarla.
¿Qué llevaré a casa?
Me voy. Nada queda para mí en esta ciudad de muertos.
Sí, mi viejo, calla ya. Hoy has llorado mucho
y así no hay quien mendigue.
Espera junto a la palmera.
Mira, parece que sangre. Es la noche.
Que confunde los colores.
Todo es negro.
Mi traje. La palmera.
Y la muerte.
Esta noche no ceno.
Me voy a las vías.

El tren llevará hoy un pasajero. El segundo, Vliorel.

NOTA:

Vliorel Plesca, de 54 años de edad, ya no volverá nunca más a tocar la acordeón a las puertas del supermercado Consum de la calle San Vicente Mártir de Valencia.

13 comentarios:

goooooood girl dijo...

Very fine......

Jose dijo...

Cuanto lamento la noticia, aún sin haberlo conocido. Seguro que su música perdurará en todoa aquellos a quienes llegó en algún momento.

La vida pocas veces otorga recompensas merecidas...

Besos Ali.

EL BUSCADOR DE S dijo...

...y lo más negro el alma nuestra, burguesía acartonada que creemos que es reflejo de nuestro pellejo.
Omisión es involución.

Viktor Gómez dijo...

Pues yo si le conocía, mejor dicho, sabía de su inexistencia porque con mis hijos de la mano más de una vez y de siete nos cruzamos con él.

He de pensar. Me deja bloqueado tu poe-noticia-ma

Volveré y comentamos.

Un beset, Ali

Víktor

Viktor Gómez dijo...

Alicia:

vuelvo para leer el poema. Para caer en él. Dejar de dejar sin voz lo inútil.

Un abrazo

Víktor

Alicia Martínez dijo...

José: Sebes cuál es el problema. Nadie se percatará de que se ha ido y su música no perdurará porque formaba parte de la BS de la ciudad, esa que sólo percibimos con el oído indiferente del ruido de fondo. Y que, como él son muchas las personas que despiertan cada mañana sin saber si van a volver a casa con un pan que ofrecer, aquí, en África, en todas partes, en todas las familias... y cada vez habrá más. Y pasamos sobre sus sombras sin verlos porque es el papá Estado el que debería darles solución a sus problemas. Y sí, es el estado el que debe velar... pero el estado lo formamos todos. Siempre he empatizado con las personas que piden dinero a cambio de ofrecer música, arte, una mano tendida para abrir puertas, una sonrisa de buenos días. Cada cual vive, y las circunstancias vitales nos pueden abocar a todos a una situación de msieria. Ahora comemos, mañana, no.

Alicia Martínez dijo...

Lo más negro nosotros? Fustiguémonos: qué malos somos. No lo creo. Lo más negro es un Estado democrático que no sabe, ni pretende, acoger con garantías sociales suficientes a todos sus habitantes. Hoy aquí, mañana allí. Muchos de los burgueses 'acartonados hoy' acabarán mendigando mañana. La crisis. Nosotros debemos contribuir con nuestra actitud diaria y con coherencia social, está claro. Pero el Estado no debe permitir que haya gente durmiendo al raso, niños sin ir a la escuela, o madres sin leche que dar a sus bebés. Ya está bien de echarle la culpa al individuo malísimo y egoísta de las carencias de un sistema que no hemos sabido montar y que acabará con el colectivo, el individuo y la madre que lo parió. Joder, lo siento estoy algo harta de este debate.

Alicia Martínez dijo...

Víktor: Tú lo has dicho. Inexistencia. Su no-existencia. Su invisibilidad. 'Dejar de dejar sin voz lo inútil' (?). Hablamos. Un beso.

CharlyChip dijo...

La parca no hace distinciones pero el mundo en que vivimos crea blancos fáciles para su juego de bolos y lo que es peor los hace invisibles.

Un saludo

Marinel dijo...

Alicia, he venido a conocerte,pues las dos colaboramos en el mismo blog.Resulta que me dejas con el alma en vilo por tu manera de contar un hecho triste, actual,dramático que convive con nosotros a pie de barrio, a pie de corazón roto...
Me encanta lo que leo, así que si no te importa volveré a visitarte.
Un beso.

Alicia Martínez dijo...

Hola Marinel! No me importa en absoluto, me encanta tenerte por aquí. Gracias por tus palabras: es necesario llegar a todas las almas un abrazo, Alicia

Papu García dijo...

Alicia, ¿qué tal?.
Con lo que escribes haces que los ,también mortales, seamos capaces de ver o contemplar las cosas con otra mirada.
Un beso y hablamos.

Alicia Martínez dijo...

Holaaa! ¿Cómo va todo? Me tienes que contar cómo van tus proyectos. Me sonrojan tus palabras, y más viniendo de ti. ¡Cómo me gustaría poner versos a tus fotos! un abrazo fuerte.