jueves, 30 de octubre de 2008

Poe-manifiesto-ma

Últimamente tengo la pluma rebelde. Investigo, me dejo llevar y participo en discusiones, debates y reflexiones que vienen a confirmar muchos años de argumentos frente al poder que atraviesa mi vida personal y profesional como un tranvía recurrente de ida y vuelta. Llevo dos sábados participando en los encuentros de poetas con vecinos de Salvem el Cabanyal. Una iniciativa de Enrique Falcón y la plataforma de los Salvem y, sobre todo, un intento de acercar la poesía a la realidad de nuestras gentes, a la calle. A propósito de esa necesidad de recuperación de espacios de discusión - poética o no, pero sí comunicativa y constructiva - escribí hace unos meses un poema, que es más un manifiesto, una declaración de intenciones y sobre todo un deseo. El del que la poesía recupere su sitio, aunque, siguiendo la reflexión de Enrique Falcón "suscribo totalmente el poema si no hiciera referencia a la poesía: sí a la recuperación de los espacios públicos, en general". Pues eso, yo también. Pero ahí va. No está ni cerrado ni acabado, como siempre.

LA CULPA II

Avergonzaos.

No levantéis orgullosos la cabeza coronada de jazmines de fracaso

Nada hay aquí.

Nada queda entre las manos sucias que rompieron la línea de tus pupilas

Huele.

Aspira el incienso corrupto de los días perdidos por el hombre

Hunde la barbilla en el barro de los muertos.

La culpa hundirá su hacha en los cráneos de los despechados por la gloria

Friego los cacharros

Atisbo la vida de los otros a través de mi ventana, siempre sucia

El moho crece imperturbable en la pila pretenciosa

No veo. No pienso. No siento.

Nadie lo hace ya.

¿Por qué habría yo de variar la rutina de estos tiempos?

¿Porque quedas tú?

Pero tu voz es débil

Ya no quedan altavoces en las esquinas de los pueblos de España

¿Cuántos somos? ¿Qué podemos?

¿Sumar voces?

Sí sumarlas ¿Y luego?

¿Estamparlas contra el muro prohibido? ¿Y romperlo?

Culpa. Desesperanza. Miedo

¿Miedo?

Hablo. Diálogo. Di algo.

Dí.

¡Somos un trillón de voces cansadas que se estampan,

por inercia colisionan y destruyen el mundo,

comiéndoselo de dentro afuera!

Hagamos un agujero

Cavemos. Nosotros cuatro.

¡Qué más da por qué galería!

¡Qué más da que sólo sea por y para nosotros cuatro!

Y: PROPUESTA DE ACCIÓN ¿Qué?

La miseria del poeta

Su fracaso y su derrota

Es que sólo le oyen

Los que están dispuestos a escucharle

Al poeta, hoy, se le desprecia.

La poesía ya no se canta en las calles

Ya no eriza el vello de las mujeres hermosas y los hombres bravos

De los hombres hermosos y las mujeres bravas

De ellas. De ellos

(Esto es un poema políticamente correcto

No podía ser de otra forma)

A la poesía nos la usurparon las salitas

Allá por los 60

¿No fue entonces cuando encendimos el primer televisor?

Sólo sirve para vender coches

Envía POEMA al 5555

La poesía hay que cantarla en las fiestas de barrio.

Conspirar con los músicos de charanga y pandereta

Y tomar los escenarios de verbena

Hay que colarla, sin avisar, en

Los casales de todas las fallas, de todas las collas.

Interrumpir con ella, subrepticiamente,

La emisión del Barça- Real Madrid.

¿Cuántos somos en esta ciudad perdida?

¿Cincuenta? ¿Cien poetas?

¡Subamos a cien cajas de fruta!

Paguemos la multa al excelentísimo ayuntamiento

por ocupación de vía pública y actividad ilícita

Todos. A la misma hora. Del mismo día.

En todas las esquinas de un mismo barrio.

Cronometremos los relojes y gritemos palabras,

Escupamos versos

Huyamos de los ateneos, los círculos literarios,

Las librerías, los bares culturales.

Olvidémonos de los marginados

Ellos quieren pan y libertad... la poesía ya la tienen

Pongamos un altavoz en las casas

De los que tienen pan y creen gozar la libertad

Metamos la poesía en los discursos de nuestra comunidad de vecinos

Discutamos con ella la derrama del ascensor,

En las reuniones de padres y madres (el AMPA sin hache)

En las colas del banco, del súper, del registro civil, en todas las colas.

Que nos obliguen a callar a martillazos

Llamemos al periodista descontento

Víctima de un ERE atormentado

A todos los periodistas, pues señor.

Declaremos el Día Internacional de la Poesía Callejera

Y que dure abierto las 24 horas de los 365 días del año,

De 8 a 2.

Imprimamos octavillas con nuestros cantos

Y que las vocee el repartidor de prensa gratuita

¿Para qué editar libros que sólo leeremos nosotros?

¿De qué carajo sirven nuestros versos de guerra

si no hay soldados para empuñarlos?

Nos prohibirán.

Pero también dicen que asegura una ordenanza

que en su artículo 5 c. contempla que

está prohibido pegar publicidad en las farolas y las paredes;

distribuir folletos a la salida del metro,

Que los monopatines estropeen el mármol de la plaza de la Virgen

Que las bicicletas circulen por las aceras

Escupir en la calle, tirar corzas de pipas, que se caguen los perros,

Tender la ropa en los balcones, sacudir las alfombras

Y decorar las fachadas con banderas o pancartas

Y jugar en los parques si tienes más de 13 años.

Hay quien ya se atreve a pegar poesía en los muros

Pero sólo hablan de amor, y sexo...

Y el amor no salvará a los muertos

No a mis muertos.

Alicia Martínez

4 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

Me gusta oírtelo recitar.
Crece en tu voz, nos coge del brazo, nos lleva a la calle.

un beset,

Víktor

Jesús Ge dijo...

Gracias Alicia.
Es un poema necesario.

un abrazo.

Alicia Martínez dijo...

Víktor: Es lo que ocurre con mi poesía. No acabo de encontrarle el sentido hasta que no la grito... Sale de mi voz, del sonido, y no del silencio de las palabras. Seguiré avanzando. Gracias, Vik.

Alicia Martínez dijo...

Jesús: Necesario o no, es lo que intuyo que pide el mundo. Pero como bien dijo Quique, suscribo el manifiesto si lo hacemos trascender al poeta como sujeto e invocamos al ciudadano, al ser humano, al colectivo, al individuo, al estudiante, al vecino,... y recuperamos espacios y colectividades, voces,... El poema y el poeta, como cantor de un pueblo que se mueve... sin pueblo tampoco hay poeta. Un beso grande grande.