lunes, 29 de junio de 2009

Oscuridad... La sombra del telón entre mis dedos




Ayer volvió a pasar. Volví a reencontrarme con mi vieja amiga la oscuridad, el terciopelo, luces fuera... justo antes de emerger al escenario. Respirar hondo, escuchar el murmullo de las gentes, la expectación de los pechos golpeados.

Un minuto antes. Dos, tres, y yo tumbada boca arriba sintiendo cada milímetro del suelo sucio bajo mi cuerpo y mis pulsiones: tú eres materia, tú eres palabra, cuerpo-palabra, cuerpo-voz, gargantas. Oscuridad. Llegan las voces de fuera. La cadencia serena y rotunda de Víktor como un bálsamo de aceite, un masaje de silencios que me recorre para dejar nacer a la actriz y matar a la poeta. Metamorfosis tras el telón. Magia. Transmutación de esencias. Cuerpo-aire.

Ayer volvió a pasar. Recordé por qué huí de aquellas oscuridades. Yo llena. Llena. Yo vacía. Vacía. El huracán que me lanza al abismo. Y después de aquello: Nada importa. Estoy perdida.

La magia: Si regresa la magia, entonces nada es ya lo que era. Nada será lo que es. Se abre el abismo. Yo.

2 comentarios:

Jesús Ge dijo...

Bienvenida al mundo de los muertos en vida. La farándula te atrapa, ya no puedes vivir de otra manera. Siempre te quedará ese "tic-tac" dentro y, cada vez que lo mastiques, volverás a sentir correr el "verí" por tus venas y bombear tu alma a cien por hora. Siempre justo antes de saltar al vacío de la escena.

El precipicio te espera. Nos vemos abajo.

P.D. Disfruté mucho en nuestro paseo por el alambre.

Alicia Martínez dijo...

Yo también Jesús. Fue un verdadero placer. Un placer de los de verdad. Un placer-verdad. Una verdad placer. Y sí, estoy tocada de muerte. Estocada. Y muerta. Oh! Me muero. Caigo. Estoy muerta. Me envuelve el teatro!